31 de enero de 2010

Día escolar de la no violencia y paz (DENIP)

Ayer fue el Día Escolar de la no violencia y la paz.
Cada año, desde 1964, el día 30 de enero se celebra el Día Escolar de la No violencia y la Paz (DENIP) en conmemoración del día de la muerte de Mahatma Gandhi, el hombre que con su lucha pacífica y sus acciones de no-violencia, consiguió que la independencia de la India, su país natal, se hiciera realidad. También se conmemora la muerte de otro pacifista, Martin Luther King, que fue asesinado al igual que Gandhi y del que aprendió que la resistencia pacífica era el arma más potente en manos de los oprimidos que luchaban por su libertad.
El DENIP fue creado por el maestro mallorquín Llorenç Vidal, persona muy comprometida con la convivencia en las aulas que actualmente es inspector de educación en la provincia de Cádiz quien, como seguidor de Gandhi y autor de diversos libros y artículos sobre educación para la Paz, lanzó la idea y creó unos materiales didácticos que sirvieran de pauta para trabajar en los centros educativos este tema. "Se creó como una iniciativa no estatal, ni gubernamental, totalmente independiente, libre y voluntaria de educación no violenta y pacificadora", según palabras de su fundador.
El mensaje del DENIP es bien sencillo:
El amor universal es mejor que el egoísmo.
- La no-violencia es mejor que la violencia.
- La paz es mejor que la guerra.
"Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de todas estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Éste es el verdadero significado de la paz."

Pero si desde niños nos vemos abocados a una vida llena de dolor, odio y violencia, la paz interior será prácticamente inalcanzable.
Y sin paz interior. ¿Cómo se va a lograr la paz en el mundo?


29 de enero de 2010

Conversación en el tren

No soy una persona dada a escuchar conversaciones ajenas en lugares públicos pero el diálogo que presencié ayer en el tren es digno de mención.
Dos treintañeros son los protagonistas de tan lamentable historia. Algunos de vosotros los consideraréis jóvenes y otros pensaréis que ya están "creciditos" pero yo me limitaré a describirlos como seres inmaduros.
El caso es que estos dos personajillos dieron un "espléndido" espectáculo a todos los pasajeros del vagón que, por vergüenza, no nos tapamos los oídos ante el ruido que generaron al hablar (o más bien gritar).
El de la camisa blanca, después de repetirle siete veces a la persona que está al otro lado del auricular "Te quiero, te quiero, despega el teléfono móvil de su oreja y lo cierra.
El amigo (de jersey a rayas) le pregunta:
- ¿Qué? ¿Otra vez la puta zorra esa? ¿Cuando coño la vas a dejar?
-Si. Era ella. Pues dentro de poco, pero todavía no, cuando me pague la casa.
-¡Claro! Dila que si tu pones el terreno ella tiene que pagar la casa.
- Si si. Si eso es lo que va a hacer. No he tenido que convencerla. La muy tonta se ha ofrecido ella sola. Es que hay que ser tonta.
- Pues tú ten cuidado a ver si esta va a querer algo en serio.
-¡Y una mierda! ¡Pero si ni siquiera es tan buena en la cama!
-¿Qué dices? ¡Si está buenísima!
-Que eso no tiene nada que ver. Yo me acosté una vez con una gorda y fue cojonudo.
-Bueno, bueno...
Al término de la conversación mis ojos estaban a punto de salirse de sus órbitas. Todavía me encontraba mirándoles cuando ellos se percataron de que tenían público y, después de echarme una mirada de arriba a abajo, el de la camisa blanca me silbó y el amigo me preguntó:
-¿Qué? ¿Tú también quieres?
Hubiese sido el momento idóneo para pedirles el número de teléfono de la pobre chica que iba a pagar la casa a ese cretino y avisarla de la "joya" que tenía.
Sin embargo, bajé la vista y me hice la tonta. Lo primero porque no tenía intención de inmiscuirme en vidas ajenas y lo segundo, porque no me apetecía que se riesen de mí. Aun así, ganas de hacerlo no me faltaron. En absoluto.
El chico de la camisa sacó la PSP y se puso a jugar. El que iba a rayas abrió el ADN por la sección de deportes y comenzó a leerlo. Y yo, con una sensación tan abominable en el cuerpo que hasta tenía ganas de vomitar.
Menos mal que solo quedaban cinco minutos de trayecto y que afortunadamente conozco hombres buenos y sinceros que me demuestran que la humanidad no está perdida del todo.
*He intentado mantenerme fiel a los hechos acontecidos pero las palabras que he puesto en boca de los dos hombrecillos, por motivos de educación, son menos fuertes que las palabras con las que ellos "deleitaron" mi oído.
Eso sí, el mensaje es el mismo.

24 de enero de 2010

Unos ojos diferentes

Miro unos ojos diferentes y descubro que están abiertos para mí, y lo que es más, que me gusta ese tono que simula el del océano y me hace sentir viva.
La incertidumbre de lo nuevo, las emociones que están por llegar, el hecho de querer sumergirme en esos ojos y descubrir que puedo mirarlos sin quemarme, me hace concebir la (ligera) idea de que la fuerza humana por sobrevivir acaba ganando al dolor del corazón. La ilusión de que haya otra vez con una experiencia que no haga tanto daño al alma, me llena de expectativas. Abandonar la nada a la que estuve anclada durante tanto tiempo.
He mirado los ojos de la esperanza y lo que he visto en su interior me ha gustado. Y mucho.

21 de enero de 2010

El cajón del olvido

"Cuando uno no se entiende a sí mismo es imposible que entienda que otros le amen, y es imposible por tanto que respete a aquellos que le quieren".
Hace tiempo leí esta frase, la escribí y la guardé en un cajón. En el cajón del olvido. El de las cosas que se ignoran a propósito para evitar que su verdad nos golpee.
Pero hoy he decidido abrir ese cajón escondido. Y al hacerlo he sentido cómo los vientos pasados me envolvían dándome la bienvenida.
Así, con ese aire que me animaba a seguir, he ido sacando poco a poco todos los males del cajón. Y uno a uno me he ido enfrentando a ellos.
  • Lo primero ha sido encarar la culpa. Un sentimiento que no ayuda en nada. Lo que realmente cuenta es la acción. La decisión de cambiar la situación. Ninguno de mis lastres puede ser ni será el centro de mi vida, y por lo tanto el de nadie más.
  • Lo segundo a sido el perdón a mi propia persona. El entendimiento de mi corazón y mi mente, que por fin se han reconciliado a través del alma. Y así, reinventada y con los retazos de mi vida en armonía, he llegado al punto más espinoso.
  • El daño que he generado en los demás durante mis meses de olvido. La única excusa que tengo es mi propio dolor, que me ha cerrado los ojos ante el de los demás. Pero es una excusas pobre y barata por lo que sólo me resta pedir perdón por mis errores a todos los que me han sufrido y hablar con los más afectados. Entono el "Mea Culpa". No se puede desatender a los seres amados bajo ninguna circunstancia. Espero que aun no sea tarde para renacer de las cenizas y engendrar un nuevo yo. Un yo con las virtudes del pasado pero con la lección de los defectos aprendida.
  • Por último, he tomado una decisión. He elegido mi vida: instituto y amigos. Lejos de la depresión de casa y de la soledad. "En el término medio está la virtud" (dijo Aristóteles). Pues una vida lo más normal posible junto con un tratamiento es mi elección. Eso sí, me tomaré las cosas con calma. Hasta donde pueda llegar. Evitando el estrés y la frustración.
Cuando he cerrado el cajón del olvido, este estaba vacío. Limpio de impurezas. Preparado para convertirse en el cajón del recuerdo. Y al fin, después de rebautizar a mi cajón, he podido respirar tranquila. Libre de esa bola gris de tristeza que antes me oprimía la garganta. Libre. Al fin.
Ya no soy el seísmo del dolor . Ahora soy Kaede: la chiquilla de los claros de luna. La que si quiere, puede. La que ha conocido la felicidad y sabe que es una meta factible porque por muy nublado que esté, siempre acaba saliendo el sol.
Soy Kaede la que tiene toda la vida por delante.
Kaede la que ya no se guarda rencor a sí misma.
Kaede, que en realidad se llama Laura.
Y Laura, que os saluda.
"Cuando uno no se entiende a sí mismo es imposible que entienda que otros le amen, y es imposible por tanto que respete a aquellos que le quieren. Pero el tiempo nos ofrece sólo dos opciones: o asumir lo que somos, o abandonar; y si no abandonamos, si decidimos quedarnos en este planeta minúsculo y pactar con nuestra aún más minúscula vida, podemos interpretar esta resignación como una derrota, o como un triunfo."

Beatriz y los cuerpos celestes. Lucía Etxebarría.

18 de enero de 2010

Me gusta:

Me gustan las plantas, las de flores y frutos, las de jardín y las de interior.
Me gustan las cerezas.
Me gustan las nueces (me recuerdan al abuelo)
Me gustan las patatas de la huerta
Me gusta la música; la nueva y la vieja; la de escuchar y la de bailar; la romántica y la melancólica.
Me gustan Bob Dylan y Bryan Adams pero también La Fuga y Marea.
Me gustan las orquestas y los solistas instrumentales
Me gusta leer, releer y releer; y escribir
Me gusta caminar, dormir
Me gusta disfrutar de la compañía
Me gustan mis amigos
Me gusta viajar en barco
Me gusta viajar a secas
Me gustan mis hermanos
Me gusta pasar tiempo con mis abuelos
Me gusta salir de fiesta
Me gusta bailar en casa
Me gusta echar de menos a la gente que sé que pronto volveré a ver
Me gustan los reencuentros
Me gusta la hoja (o archivo de word) cuando está en blanco y sé que voy a escribir en ella.
Me gustan los animales, los domésticos y los salvajes, pero especialmente me gustan los gatos.
Me gusta mi ordenador para comunicarme con mis amigos y con vosotros
Me gusta quedarme dormida mientras escucho la lluvia golpear los cristales
Me gusta ir de la mano de la persona que amo
Me gusta amar
Me gusta que me amen
Me gusta llorar sin razón
Me gustan las reconciliaciones
Me gusta mi nombre.
Me gusta mi nick porque lo elegí yo.
Me gustan los llantos sin razón, solo para desahogarme.
Me gustan los llantos con razón
Me gusta la soledad buscada.
Me gusta el licor de manzana
Me gusta perderme en algunos momentos.
Me gusta escapar de las situaciones difíciles.
Me gusta reír en los momentos más inesperados.
Me gusta recibir mails bonitos.
Me gusta escribir un diario (aunque no lo haga desde hace mucho) y leerlo años después.
Me gusta que jueguen con mi pelo
Me gusta ver una película buena
Me gusta escuchar atentamente la letra a las canciones y sentirme identificada
Me gusta que mi novio (cuando lo tengo) me bese el cuello
Me gusta caminar sin rumbo
Me gusta jugar a las cartas
Me gusta reírme por todo y por nada
Me gusta acordarme de todo
Me gusta tener 17 años
Me gusta la luz del sol que se refleja en tu pelo
Me gusta hablar sin parar
Me gusta levantarme tarde aunque casi nunca lo haga.
Me gusta hablar por teléfono
Me gusta hacer locuras
Me gusta ver álbumes de fotos
Me gusta dibujar figuras amorfas
Me gusta acostarme tarde
Me gusta soñar con mi futuro. Y su incertidumbre.
Me gusta hacer fotos.
Me gusta estar tumbada sobre la hierba, sentir los rayos del sol en mi cara, respirar el aire fresco y escuchar…
Me gusta comer pipas peladas porque me traen recuerdos de la infancia
Me gusta ir al retiro
Me gusta leer en invierno con una manta, y en verano en la piscina.
Me gusta correr
Me gusta sentir las teclas de la flauta travesera, tocar, y.., encontrar la belleza en la música que produzco
Me gusta que me miren a los ojos cuando hablo, hace que me sienta escuchada.
Me gustan los abrazos cálidos, las caricias y las miradas que reflejan qué sentimos y quiénes somos.
Me gusta escribir cosas que me gustan, me hace sonreír.
Me gusta jugar al baloncesto
Me gusta pensar en su justa medida
Me gusta viajar a la luna con la mente
Me gusta la luna
Me gusta la astronomía
Me gusta pasear descalza por la playa.
Me gustan las tardes lluviosas de domingo.
Me gusta el olor a pan por las mañanas cuando voy a la parada del autobús
Me gusta hablar sobre todo y sobre nada.
PD. Es reconfortante saber que hay muchas cosas, aunque sean nimiedades, que le gustan a uno. Os invito a hacer vuestra lista, aunque sea una pequeñita, solo para recordar las cosas buenas que tenemos.
Un abrazo.

12 de enero de 2010

ÁNGEL

Después de 12 días sin escribir por la falta de tiempo y energías, no me esperaba por nada del mundo continuar el blog con la noticia más dura que jamás he recibido:
Ángel ha muerto. En un accidente de tráfico.
Llevo 48 horas en estado de shock evitando pensar en estas palabras pero ahora es cuando estoy empezando a comprender el alcance de las mismas.
Muerto. Ángel.
Ángel, para quien no lo sepa, era mi ángel de la guarda y la inspiración de mis post "La luna" y "Unos ojos diferentes".La persona que me abrió los ojos y me hizo darme cuenta de que tenía demasiados asuntos que resolver en "El cajón del ovido".
Tenemos, o teníamos (porque aún no me hago a la idea de no volver a verle) una amistad sincera y profunda. Una de esas que son tan escasas y están llenas de confianza mutua. Nuestros sentimientos iban mucho más allá del afecto. Nos queríamos.
Y él de repente, ya no está, y yo, estoy aquí, más sola que nunca, aporreando las teclas del ordenador y dejando escapar el dolor a través de las palabras: mi terapia particular.
Escarbo y escarbo en mi memoria y no recuerdo de qué hablamos en nuestra última conversación telefónica hace tres días. Lo más probable es que mis problemas monopolizasen nuestra charla (o al menos eso es lo que ha sucedido muy a menudo). Él, siempre atento y preocupado, me dedicaba palabras amables y, si estas no funcionaban, siempre tenía un chiste preparado con el que sacarme una sonrisa. Otras veces me contaba aventuras suyas y de su hermano y yo, pegada al teléfono, le escuchaba durante horas, reconfortada por el sonido de su voz: cálida y firme.
Ahora recuerdo la última vez que estuve con él. Vino a casa y se le ocurrió que era una buena idea ponernos a bailar en el salón. Yo, vergonzosa de mí, me hice de rogar pero, como siempre, él me persuadió y se salió con la suya. Por supuesto, era mejor bailarín que yo, pues de algo habían servido sus horas de discoteca pavoneándose delante de las chicas. Porque, indudablemente, era un Don Juan. Un Don Juan moderno y nada modesto, todo hay que decirlo.
Pues eso, que me he quedado sin Don Juan, sin pareja de baile y... lo más importante, sin amigo del alma. Que me deja un vacío muy grande imposible de llenar. Que lo que yo necesito no es ni tiempo ni leches, que lo único que me quitaría esta pena sería verle, tocarle... despertarme y descubrir que todo ha sido una pesadilla.
Si al menos pudiera depositar mi fe en algún dios y en el mundo de los cielos... Pero no, no puedo porque cuando los muertos se van, desaparecen para siempre y dejan solos, muy solos y muy tristes, a los vivos.
“Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontraras a ti mismo, y esa solo esa puede ser la mas feliz o la mas amarga de tus horas”
Pablo Neruda

Le encantaban los poemas y esta frase era una de sus favoritas. Me temo que no le dio tiempo a encontrarse a sí mismo en sus escasos 18 años de vida. O quién sabe, quizás siempre supo más de lo que yo creía, porque en ocasiones él parecía conocerme mejor que yo a mi misma. Ojala. Ojala Ángel supiese cuánto le quería. Ojala hubiese podido intercambiar su muerte por la mía...
¡Uf! Nunca me había dolido tanto el corazón. Es un dolor tan punzante y constante que me deja sin respiración. Algo muy diferente a cualquier emoción que hubiese experimentado antes. El sentimiento de pérdida nubla mi consciencia la mayor parte del tiempo pero... cuando pienso en Ángel... cuando me acuerdo de que esta muerto... entonces me gustaría convertirme en una ameba que se encuentra en lo más profundo del océano.
Pero continúo escribiendo. Escribiendo para sobrevivir y desarrollar una nueva técnica de evasión de la realidad.
Ángel está muerto ¡Dios mio!
Ángel ha muerto y con él una parte de mí.

Sólo para valientes

La vida es sólo para gente con mucho coraje.
Para los pusilánimes, como yo, no hay sitio.
Hata hace unos días no me consideraba débil pero supongo que rocé el límite de la cordura y ahora estoy viviendo en el limbo.
El lunes de madrugada, mientras nevaba, subí a la azotea, y allí, entre el blanco eterno, soñé que me lanzaba al vació. Metros de caída libre. Y al final... a punto de chocar con el suelo, mis brazos se transformaban en alas y subía hacia el cielo, en busca de la luna.
Pero no soy un pájaro. No vuelo.
Vivo en la tierra. En la tierra pero cayendo.

4 de enero de 2010

ANIMA MUNDI y mi propósito

Durante este periodo de ausencia (por vacaciones) he disfrutado del placer de leer un libro. En este caso "Anima mundi" de Susanna Tamaro.
Anima Mundi es un relato sobre un chico con problemas, con demasiada imaginación e ingenuidad. Una obra dura y difícil de leer en la que se refleja la verdadera amistad, el amor y los intereses personales. La autora se sumerge en las relaciones interpersonales, cómo unos suben y otros bajan moviendo hilos y pisoteando a la gente y cómo la infancia marca la vida de las personas.
Precisamente es un libro para leer despacio pero yo, devoradora de libros, no logré dedicarle el tiempo necesario y en una tarde me lo "ventilé". El caso es que con la urgencia no me dio tiempo a asimilar la lectura y nada más acabarla me asaltaron las primeras dudas. Ánima Mundi. El alma del mundo. ¿Acaso el mundo tiene alma? ¿No está deshumanizado ya? Desde luego, el protagonista de esta historia es un perdedor nato. Un perdedor que lucha a lo largo de toda su vida pero termina con las manos vacías (espiritualmente).
Y como él (que sólo es un personaje) hay mucha más gente. Gente real.
Me da miedo acabar así. Luchar cansa mucho. Muchísimo. Y cuando no se ven resultados es frustrante.
¿Dónde está el alma del mundo? Yo, desde luego, no la veo.
Esta noche vienen los reyes. Mi intención era pedirles el deseo de sobrevivir a este nuevo año pero luego he relacionado la palabra deseo con el anhelo (en este caso de que sucedan unos acontecimientos) y he caído en la cuenta de que cuando uno pide un deseo no hace nada para conseguirlo. El deseo queda ahí, flotando en el aire, a la espera de un milagro que lo haga realidad.
No puedo limitarme a eso. Lo que yo necesito es un propósito. Voluntad e intención de hacer algo.
Queridos Reyes Magos de Oriente:
Este año he intentado ser buena. A veces lo he conseguido. Otras no, pero no tengáis estas últimas ocasiones en cuenta puesto que de los errores se aprende. Por eso, apelando a vuestra generosidad, voy a pediros un deseo.
Esta vez, al contrario que en años anteriores, voy a permitirme ser un poquito egoísta y centrarme en mí.
Majestades, me gustaría que en este nuevo año me ayudéis a conseguir mi propósito de sobrevivir (a las adversidades y a mí misma).
Un saludo.
Kaede.
PD. Creo que con un poquito de fuerza sobrará. No la malgastéis que hay mucha gente necesitada.